dimecres, 7 octubre de 2009

TEXT DE LES AMBAIXADES MORA I CRISTIANA

AMBAIXADA MORA


EMBAJADOR MORO.-Fortuna favorable,pon en tu rueda un clavo,y mantente involuble,constante siempre y firme en ampararnos.Sigan, deidad hermosa, de tus benignas manos las gracias que franqueasa los felices héroes mahometanos.Nuestras armas dichosasse ven por vos triunfando,ufanas y altanerasdel infelice y mísero Cristiano.Vuestro favor, auspicio y benéfico amparo, nos asiste, protegey a miles las victorias nos ha dado.Mi monarca invencible,Mahomad, a cuyo brazono hay poder que se opongaen todos los demás reinos hispanos.Aquél que ya vencidosnumera pueblos tantos,que no se halla guarismo para poder siquiera registrarlos;aquél ante quien gimeel cristiano postrado,y estremecido temeel valor invencible de su brazo;aquél, en fin, insigney valiente soldado,de cuyo nombretiembla el aragonés como azorado.Esto os pide sumiso;que en la empresa en que estamosnos deis vuestra asistenciapara hollar y rendir al alcodiano.¡De valiente y guerrerose jacta muy ufano,pero, necio, no piensa;que el famoso Al-Azraq es su contrario!Será su resistenciaun valor muy incauto,una osadía imprudente,un esfuerzo falaz y temerario.Llorarán cuanto antes,sus yerros, aherrojados,arrastrando cadenasbajo el yugo y poder mahometano.Serán a nuestras plantas,vencidos y humillados,¡alfombras de honor nuestroa pesar de su orgullo necio e insano!Los héroes musulmanes,en su valor fiados,impacientes esperanel momento feliz de dar asalto.Difíciles empresasvencen a cada paso,¿y esta pequeña villahabría de servirles de embarazo?No así lo conceptúo;antes creo que, tantotardarán en rendirse,cuanto tarden en vemos acampados.Cuando vean al morocon el sable en la mano,tan marcial, tan airoso,tan bizarro, tan fiero y tan ufano,temblarán esos pocosmiserables cristianos,ya voz en grito entoncesclemencia pedirán, no hay que dudarlo.A la plaza me acerco;dirige, Alá, mis pasos,y pon tanta energíaa las voces que salgan de mis labios,que convencidos queden,que estén desengañadosy eviten el que se hagaen sus vidas y hacienda un estrago.(El Embajador se acerca al castillo.)¡Ah del muro!
CENTINELA.- ¿ Quién me llama?
EMBAJADOR MORO.-Quien desea ser tu amigo,un moro que te saluda.
CENTINELA.-De tu nación no he tenidoamigos ni me acomodan.
EMBAJADOR MORO.-Si no conoces lo finode los pechos mahometanos,los desprecias sin motivo.
CENTINELA.-Cuando vosotros tratáisal cristiano con cariño,algún interés os llama.
EMBAJADOR MORO.-Engañado has discurrido,pues hoy vengo solamentea buscar tu beneficio.
CENTINELA.-Beneficios de tu manolos detesto y abomino.
EMBAJADOR MORO.- ¡Ah, que engañado vives!Tú mudarás de designiocuando sepas mi intención. Di al jefe de ese castilloque salga, que quiero hablarle.(Salen el Capitán, Alférez y boato cristiano)
CENTINELA.-Aquí llega ya el caudillo.
CAPITÁN CRISTIANO.-¿Quién me llama?
EMBAJADOR MORO.- Quien te estima;quien desea ser siempre vuestro amigo.Alá prospere, valiente alcodiano, tus glorias, tu salud y brazo invicto,El insigne Alamar, rey de Granada,cuyos dominios vastos y extendidospor límites tan sólo reconocensu libre voluntad, me ha distinguido entre tantos campeones musulmanes,para enviarte salud; y así te digoen su nombre, que está determinadoa colmarte de dones exquisitos,conservar tus honores y grandezas,respetar los hogares y los ritos,de este pueblo esforzado y aliviarlela penuria feudal en que oprimidose encuentra el alcodiano, que escaseael preciso sustento de sus hijos.Si me entregas las llaves de esta villa,si depones el loco desvaríode proclamar por rey injustamentea ese aragonés tan fementido;si a Alamar Mahomad, rey invencible,mi estimado monarca, dais oídos,veréis luego lo fino de su pecho,lo amable, lo leal, lo compasivo.El, vuestro estado mísero conoce,él advierte y repara el gran conflictoen que estáis, ¡miserables alcodianos!Iy es sólo su intención daros alivio.¡Ahl si supieseis de su amor lo fino,ni un instante tan sólo os retardaraisen hacerle señor de ese castillo.El os defenderá de todo riesgo.,él será vuestro escudo en los peligros,en las desgracias será vuestro consuelo,en penas y zozobras el asilo ;será vuestro tutor en las angustiasy será vuestro amparo en los conflictos.(continua...)
En él encontraréis no un vil tirano,sino un conquistador y rey benigno.No será él un déspota orgulloso,sí padre cariñoso con sus hijos.Yo no creo penséis en resistirle,pues será tal pensar vuestro exterminio.Son muy pocas y cortas vuestras fuerzaspara hacer resistencia al brazo invictode AI-Azraq, su caudillo, que ha aplastadolos héroes valientes y aguerridosque a su valor quisieron oponerse,y ya su torpeza lloran vencidos.Es su poder sin límites ni cotasy su fuerza avasalla cuanto ha visto.Véncelo todo con su solo nombre,tal es el miedo y pasmo que ha infundido,que en oyendo decir: iAI-Azraq viene!,se le rinden las plazas y castillos.Nunca acabar sería si intentasesus proezas y hazañas referiros.Ya vista de esto, ¿intentaréis vosotrossus fuerzas resistir? ¡Ah!, no confíopenséis tan poco cuerdos, pues seríabuscaros la ruina y precipicio.No os detengáis, y pronto resolveos,pues conozco que estáis aún indecisos.Mirad qué respondéis, pues mis soldadosel resultado del mensaje míoen los montes esperan impacientes,ansiosos de llegar pronto a este sitio.CAPITÁN.-He oído tu arroganciay me displace tu soberbia vana;no es valor la jactancia;en la guerra el que menos habla, gana,pues la lengua apreciadaen la escuela de Marte es la espada.Rendidos miramientosafectas con tus muchas expresiones,pero es por cumplimientosin que pasen a más tus intenciones.Mucho prometes ahora,más nada cumplirás llegada la hora.(Dirigiéndose a su Embajador.)Embajador, contesta,aunque no creo merezcan respuesta.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Al que te envía di, que pocas vecesel cristiano tuvo la villaníade entregar los castillos y las plazas,sorprendido de dichos y amenazas.Con la espada en la mano,defendiendo los fueros del monarca,vertiendo muy ufanosu sangre noble a golpes de la Parca.rinde el aragonés las fortalezas,pero no seducido de promesas.
EMBAJADOR MORO.- ¡Ah, deslumbrado! ¿Mi oferta despreciáis?Sobre vosotros al instante mismo,va a caer el rigor del rey mi amo;el crudo golpe del fatal cuchilloque, con felina rabia, mis soldadosdescargarán en el marcial conflictosin perdonar edad, sexo ni estado.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Basta, moro, no más; obra a tu arbitrio,que yo he resuelto derramar mi sangrepor Dios, la patria y por el rey que sirvo.
EMBAJADOR MORO.-Pues ya que sordo estás a mis promesas,ya que te burlas del esfuerzo mío,ya que no te intimidan mis guerreros,ya que desprecias los funestos filosde mi alfanje, que tienen por costumbrerendir al paso que se ven sus brillos,llegó ya el lance; el aciago día,en que, para mi gloria y tu castigo,bajen los torreones de ese muro,los altos capiteles y edificiosde esa villa, a besar con vilipendiomi planta victoriosa, demolidos.Esa será la gloria de este pueblo,gloria que no dispenso a los vecinos,porque en cuanto entre en él, sin quedar uno,serán todos pasados a cuchillo.Consumirá el incendio vuestras casas,devastará vuestros hogares ricos,todo será pavor, susto y espanto,desolación, saqueo y exterminio.
EMBAJADOR CRISTIANO.- ¡Ciego, desventurado ismaelita!Si tú hubieras tenido otros principios,te diría que en mí obra una fuerzasuperior a la tuya, pues confíoen el brazo invencible del Eterno;tengo el carácter de su Hijo ungido;llevo en mis triunfadores estandartesla augusta insignia en que sufrir El quisola muerte más atroz e ignominiosa, derramando el licor, licor divinode su sangre, y salvar al mundo todoque gemía esperando, aunque cautivo,en la horrenda opresión de su pecado.Con esta insignia quebrantó sus grillos, rompió con esta insignia sus Cadenas,fue el reino del infierno destruido,triunfó de Lucifer. venció a la muerte,cambió los ayes en alegres himnos.Pues con la misma insignia en este día, espero yo triunfar de tu atrevido,de tu bárbaro e indómito coraje,con general aplauso y regocijo.Espero ver tus africanas huestesalternando con quejas y suspirosdetestar, maldecir la infatuadaempresa de su pérfido caudillo;espero, en fin, ver a mi pueblo triste,libre de la penuria de este sitio,cantar alegres salmos y alabanzas,al Dios Santo, al Dios fuerte, agradecido,y adornar los dinteles de sus templos,con los trofeos que haya conseguidoen la victoria que impaciente espera.
EMBAJADOR MORO.- Sella tu labio y no tan presumidocuentes por hecho aquello que la suertede las armas dará por decidido.Tu orgullosa arrogancia me ha enseñado....
EMBAJADOR CRISTIANO.-Yo apoyo mi arrogancia en Jesucristo.
EMBAJADOR MORO.-Es un falso profeta.
EMBAJADOR CRISTIANO.- ¡Ah blasfemo!Teme los rayos, teme los castigosde su poder invicto e insuperable.El tornará en venganza de sus hijos,sembrará el terror, el susto y desordensobre tus huestes...
EMBAJADOR MORO.- ¡Ah soldados míos!¡Al arma, al arma! y sientan los cristianosel cruel estrago, los agudos filosde vuestras impertérritas cuchillas.¡Viva Al-Azraq! Tomemos el castillo.
EMBAJADOR CRISTIANO.- ¡Alcoyans! Per Sant Jordi i Aragó a defensar la fé de Jesucrist!!!



AMBAIXADA CRISTIANA


EMBAJADOR CRISTIANO:(El embajador cristiano, a la vista del castillo, exclama):Mon cor pels sofriments tan combatut,torturat de tristesa i desengany;l'angoixa i el dolor del bé perdutmostrar em fan als ulls el més trist plany.La desgràcia ferix el meu afanyi em causa horror el vore'm caïgut,i és tan forta la veu del meu lament,que de dol s'encapota tot el vent.A la vora del Serpis, riu tranquilque Alcoi, ma patria, generosament banya,i amb la seua corrent bella i gentilque matissa de verd vall i muntanya,pensatiu l'alcoià plora febrildel funest desconsol sa pena estranya,i mil llàgrimes tristes ha vessat en vore's del seu poble desterrat.L'angúnía amb que hui plora l'alcoiàen contemplar sa pàtria, dolça amada,en poder del cruel mahometa;la mítja lluna ufana i exaltada,posseint els seus bens tan inhumà;la llei de Jesucrlst aruïnada, victoriós l'Alcorà i la secta mora,és dolor que fasfíxia í el devora,¿Permitíreu, oh Déu i Sobirà;quede Senyor d' Alcoi el moro altiu,derrotat vostre fill que és bon cristiàí de l'ara el mínístre fugitiu?No així, ¡oh gran Déu!, estel de l'alcoíà,Pare clement, pietós i compassiu;feu que cobren de nou els seus fogarsi tome el culte a Crist en els altars.Vostre temple Senyor, s'ha profanatamb la falsa creença de Mahoma:el moro sacrílegis forjatí la creu al seu pas trista es desploma.No puc vore ja tanta malvestaton l'himne ressonava i, ple d'aroma,perfumava les ares de Mariai les vostres, gran Déu, amb alegria.¡No permitiu, Senyor, que més s'allargueesta opressió del moro sense llei,i que la força als alcoíans embarguede mals que no tendríen ja remei!¡No permitiu, Senyor que ara ens amargueel tedi i l'abandó en este servei!Feu-nos vèncer la musulmana escòriai assolirem el llor de la victòria.Vostre poder diví, incommensurable,que al Mar Roig a milers enfonsà un dia,aquell quin poderiu incontrastablepot fer pols l'atrevida gosadia.¡Vine en nostra defensa,oh Déu amable!¡Nostra ferma esperança en Vós confia!¡Sigau escut i espasa en esta guerra,la mitja lluna enderroqueu per terra!¡Protegiu-nos, sagrada Verge Pura!Doneu alé a ma gent intimidada,perquè va sa constancia poc seguraamb les despulles de sa pàtria amada.Ha aumentat de les penes l'amarguraa on la voluntat, desanimada,força al greu fastic, fa por pels rigors,temença al dany i odi a les clamors.!Envieu-nos, Senyor, a Jordi amat,nostre insigne Patró, flama sagrada,i que ens done en la lluita el bon costat¡Quede a les seues plantes espoliadala mitja lluna, quede arrulnatel perfid Alcorà, secta malvada,i veja's ralcoia lliure i en paude l'enemic que vol tornar-lo esclau.(Acercándose al Castillo, continúa):! Ah del Castillo ¡ ! Ah del fuerte !
CENTINELA.- ¿Quién vive?
EMBAJADOR CRISTIANO.- Valencia, mi patria.
CENTINELA.- ¿Y qué pretendes, cristiano?
EMBAJADOR CRISTIANO.-Vengo a dar una embajadaal jefe de ese Castillo;avísale, di que salga.
CENTINELA.-¿Aún insistís, infelices,con importunas demandas?¿Aún no estáis desengañados? ¿Aún queréis pruebas más claras,testimonios más patentesdel poder de nuestras armas?Confesaos inferiores,humillad vuestra arrogancia,deponed vuestra soberbia,cese ya vuestra jactancia ;buscad otro domicilio,que en Alcoy ya no hay entrada,pues necios la despreciasteiscuando con paz se os brindaba.Vuestra inútil resistenciaha sido el fomes y causade que ahora sólo halláisen Alcoy puertas cerradas.
EMBAJADOR CRISTIANO.-No es tu misión, centinela,más que el pasar la palabra;cumple con tu obligaciónpara atender mi embajada ;mi demanda observa bien,porque si no, a voces altasyo mismo le llamaré.¿Qué respondes, di? ¿Qué aguardas?(Salen el Capitán, Alférez,
EMBAJADOR MOROy séquito.)
CAPITÁN MORO.-No te impacientes, cristiano,y mira que la desgraciava en pos de todos vosotros.No es tiempo ya de esa insana,infatuada altivez;sí de venerar las altas,vencedoras Medias Lunasy banderas musulmanas.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Es verdad, pero al vencidonunca, señor, se le tratani menos se le recibecon tal desprecio. Mi patriatrata a los embajadores como a personas sagradasy como a tales les mira.No un centinela el monarcaes quien les recibe afable,les venera y agasaja.A más de esto, mi impacienciaprocedía y dimanabadel deseo que tenía de ponerme a vuestras plantasy cumplir mi comisión.
CAPITÁN MORO.- Dila, pues, pronto.
EMBAJADOR CRISTIANO.- Escuchadla.Alcaide insigne, grande y valeroso,cuyas proezas y heroicas hazañaspreconiza y publica por el orbeel sonoro clarín de inmortal fama.Oye atento, señor, para bien vuestro,mi comisión, mi encargo, mi embajada.Digresiones e hipérboles fingidas,adulaciones y lisonjas vanasexcusaré en un todo, pues empleo,cual buen aragonés, pocas palabras.Mas si acaso lo vivo de mi genio,agregado al dolor que me acompaña,me hiciere prorrumpir en expresionesdesatentas y poco moderadas,desde ahora, para entonces, os suplico,que procuréis, señor, disimularlas.Esta villa que estáis ahora ocupandoes mi madre, señor, pues es mi patria;y al mirarla en poder de ajenos dueños,de tristeza y dolor se oprime mi alma.De mis padres y abuelos es sepulcro,pues sus huesos en paz aquí descansan;esta memoria triste roe devoracon dolor indecible las entrañas.¿Y juzgaréis poder desentendermecon criminal olvido de esta causa?De una parte, el amor que la profeso;de otra, el derecho a ella, me coartana defenderla a costa de mi sangre,y a costa de mi vida, a rescatarla.Lo mismo que yo digo dicen todosmis hermanos y amados camaradas;ellos desean lo que yo deseo,que es el ver nuestra patria restaurada,y todas sus familias restituidasa sus propios hogares, a sus casas.Esto, sumiso, os pide el alcodiano,sólo a esto se reduce mi demanda;en paz dejadnos; ésta es nuestra tierra,nuestra cuna feliz, nuestra morada.Marchad a vuestro suelo originario,que el derecho de gentes ya declaraque cada cual habite aquella tierraque del Cielo heredó. Esa infundadaambición y codicia que os dominaen querer sojuzgar la tierra hispana,soy de sentir y creo no equivocarme,que os tienen que costar sobrado caras.Mis amados patricios, impacientes,de mi mensaje la respuesta aguardan,y en caso de no hacer lo que yo os pido,un terrible escarmiento se os prepara.¿Visteis acaso un río caudaloso,cuyas corrientes las detiene y paraun fuerte malecón y, apenas éstees roto por la fuerza de las aguas,su curso detenido con violenciae indecible furor por donde pasatodo lo arrolla, destruye y aniquila,y tras sí con rigor todo lo arrastra?De esta suerte vendrán sobre vosotroslos alcodianos con fiereza tanta,que seréis de su ira vil trofeo,mísero estrago de su furia y saña.Esto os prevengo para que, prudentes,procuréis precaver vuestra desgracia.De nuestra parte está el Omnipotente,Aquél cuyo poder nadie contrasta;vuestra injusticia la conoce y miray es preciso defienda nuestra causa.El enviará al Walí triunfante,ya me entendéis, a Jorge, cuya espadacon fuerza irresistible y formidablecortará, cual segur, moras gargantas.(continua...)
No os preciéis de invencibles, pues ya visteisal Walí en Huesca, en la feroz batallade Alcoraz; en la toma de Mallorca;en Valencia, de nuevo hecha cristianatras la acción del Puig de Santa Maríay en la gloriosa batalla de Alfama,donde os derrotó en fuga vergonzosa.¿En qué fundáis, decid, la confianza?¿Qué será de vosotros con tal Jefe,si los alcoyanos en unida alianzaesfuerzan su coraje y arremetenal asalto con leonina rabia?¿Qué caudillos os quedan sarracenos?Fenecida ya está la noble castade Almanzor, de Yusuf, de Abderramán,héroes de la furia musulmana.No blasones con Al-Azraq, Zulema,Abrahim, Alabés, Reduán y Alba;os han de ser de muy poco remedio,pues son mezquinos de poder y alma.Si los anales de la historia antiguacon reflexión leyerais y estudiarais,sabríais las victorias conseguidasen nuestra Reconquista, iluminadapor un poder celeste en el combatevenciendo a toda fuerza mahometana.En la cueva triunfal de Covadongauna hueste asturiana muy escasaos venció, destrozó y os puso en fugaa pesar de ser pocos en batalla,pues por cada cristiano en dicha guerracien moros por lo menos se contaban.El poder del gran Dios allí se vioy quedó por los nuestros la cruzada.Pelayo en Covadonga y en Asturias,Alfonso en tierras de León, hollabanvuestro furor; también Fernán Gonzálezos venció en la llanura castellana ;Sancho el Mayor opuso a vuestro embatesu poder en el suelo de Navarra;Wifredo y Ramón Berenguer rompieronvuestro ataque a la tierra catalana,y en Aragón, Ramiro os venció a todosjuntando con la Cruz su noble espada.El héroe burgalés, el Cid insigne,¿cuántas banderas holló mahometanas?¡ Todos fueron vuestra ruina y azote !Y, sobre todos, el que Dios deparaen nuestros días para ser, sin duda,feliz restaurador de un Reino en marcha,el inmortal, invicto Rey Don Jaime,feliz aragonés de excelsa fama,cuyos triunfos igualan por enteroel número que ha dado de batallas.Treinta y nueve hasta el día son sus triunfos,el Gran Conquistador todos le llaman ;temedle, pues, temedle, musulmanes,que apenas sepa que esta villa se hallaen vuestro poderío, cual saetavendrá a este campo a consumar venganza.¡ Pero qué es lo que digo yo, cobarde !Antes que sepa nueva tan infaustavengaremos nosotros el agravio;que el marcial alcodiano aún se hallacon valor, con esfuerzo y ardimientopara eclipsar las lunas mahometanas.Gustoso verterá su noble sangrepor su Dios, por su rey y por su patria.Resueltos a ello están; esto supuesto,mirad qué respondéis a mi demanda.Si acaso resolvéis aquí quedaros,la ruina y la muerte se os prepara;mas si queréis, pensando con cordura,volvemos a entregar la villa y plaza,os saldréis sin lesión; y en fe de ellodesde ahora os empeño mi palabra.Mirad qué respondéis, pues impacientesmis compatriotas la respuesta aguardan.
CAPITÁN MORO.-Si no te indemnizarede embajador el nombre, te aseguroque puede que llegaremi cólera y furor a tanto apuro,que en mis fuertes y membrudos brazoste hiciere, aragonés, cien mil pedazos.Responde a la embajada (dirigiéndose a su embajador),di a esa mísera gente .que la espero cuanto antes,pues parécenme siglos los instantes.
EMBAJADOR MORO.- Os hacen muy poca fuerzavuestra ruina y desgracia.¡ Aún os mostráis altaneros,con despreciable arrogancia !No merecía respuestatu embajada temeraria,mas ve y dile al que te envíaque aquí Al-Azraq aguarda.Di a Pelayo que resurja,dile al gran Cid que renazca,invoca a Fernán Gonzálezy a los demás que decantas,que se unan a ese reyaragonés de alta fama.Vengan con todas sus huestesy sus victoriosas armas,que de escabel servirána las invencibles plantasdel gran Mahomat que es terrorde vuestra vencida patria.Si Don Jaime sus victoriasnumera por sus batallas,según ufano nos dices,puede que sea llegadala hora en que ha de empezarsólo a enumerar desgracias.Van a fenecer sus dichasy una terrible mudanzaconocerá cuanto antes,que ese orgullo, esa arrogancia,esa insufrible altivez,esa molesta y pesadavanagloria, Al-Azraqes el que tiene que ajarla.Si nosotros le buscamos,¡ tú con él nos amenazas !Nuestro gran gusto seríaque ahora mismo se avistarapor la cumbre de esos montesy a estos valles bajaraa vindicar, como dices,vuestra vejación e infamia,para que vieses, cristiano,su altivez pronto humillada.No arguyas sobre el derechode posesión de tu patria; es quimérica disputae invención sólo soñada.Si vosotros despreciasteislas ofertas tan honradascon que se os brindó, id ahoraa llorar vuestra desgraciaa otro sitio, que en Alcoyno hay cabida, no hay entrada.Si con armas pretendéisdesalojarnos, ¡ qué infaustasdesgracias se os esperany sin remedio os aguardan !Cristiano, piénsalo bien,di a tu gente que se vaya,que busque amparo y retiroen las cuevas o montañas;que viva en paz algún tiemposi es que la vida le agrada;mas si acaso, aborrecido,la muerte gustoso abraza,di que venga, que en el sablemahometano ha de hallarla.
EMBAJADOR CRISTIANO.- Vengaremos nuestra injuriay si acaso en la campañamorimos, será con honra,que el honor es lo que abrazaen toda acción el cristiano,no ambición desordenada,como domina a vosotros.
EMBAJADOR MORO.- Modera locas palabras,refrena tus locos dichos,que tu libertad se pasaa ser una desvergüenzamuy punible y temeraria.
EMBAJADOR CRISTIANO.-¿Desvergüenza es la verdad?De esa suerte, moro, hablasporque el muro te defiende,yo vengaré tu arrogancia.¿De desvergonzado y locome vilipendias y tratas?¿Necios, dices, son mis dichosporque vindico mi fama?¡ Hablas con tal libertadporque el castillo te ampara!
EMBAJADOR MORO.-También en medio del campo,con la lengua de la espadahablaré cuando tú gustes.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Pronto será.
EMBAJADOR MORO.- ¡ Ea ! Marcha.y ven luego, que te espero.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Vendré a humillar tu arrogancia.
EMBAJADOR MORO.-Vendrás a exaltar mi honor.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Vendré a vindicar mi fama.
EMBAJADOR MORO.-Vendrás a ser el tapizde las huestes mahometanas.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Aborrezco tanto orgullo..
EMBAJADOR MORO.-Me fastidian tus palabras.
EMBAJADOR CRISTIANO.-Callemos y en la ocasiónhablen sólo las espadas.
EMBAJADOR MORO.-Di a los tuyos: ¡guerra, guerra!
EMBAJADOR CRISTIANO.-Di a los tuyos: ¡armas, armas!.

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